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Nunca abras esa puerta

Dir. Carlos Hugo Christensen

La vigésimo séptima película de Christensen es pura evidencia de que a esta altura el director entiende todo lo que requiere su oficio: el tiempo del relato, la precisión del registro, la relación de la luz y la oscuridad son perfectos (y los señalamientos podrían seguir). Dos cuentos de Cornell Woolrich explican la razón de que el film esté dividido en dos partes, unidas solamente por la confrontación con lo moral. La venganza de un hombre frente al destino fatal de su hermana endeudada y el reencuentro doloroso de una mujer ciega con su hijo, que vive del robo, constituyen los ejes narrativos, cuentos morales apoyados en un clasicismo narrativo ya extinto en nuestro cine. (RK)

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