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Carta a una señorita en París

Director

Nicolás Prividera

En varios pasajes se divisan tumbas, casi siempre célebres, otras pomposamente insignificantes en el gran cementerio de Montparnasse. Prividera decide mostrar las de Julio Cortázar (reconociendo la deuda por el nombre de su película), Joris Ivens, Raymond Roussell, Jacques Rivette; también está el mausoleo común de Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, una pareja con sepultura, a diferencia de los padres del cineasta, quienes fueron por última vez felices, según su parecer, cuando pasaron la luna de miel en París, un poco antes del 1968. El hijo llega 50 años después a la ciudad y filma con un modesto celular lo que su padre había registrado en Super-8 en ese momento de dicha de su matrimonio. La degradación material de la textura de la imagen de hoy respecto del pasado filmado por su padre es coherente con la lectura sobre la París de 2017, ciudad mitologizada por franceses y extranjeros que, por cada plano y cita elegidos, se desmantela señalando cómo una tradición emancipatoria ha sido traicionada y el triunfo de una sociedad conservadora se ha perpetuado camuflado por signos vistosos pero ineficaces que solamente sirven para cimentar el turismo culto y el espectáculo cultural. Junto con el desencanto, sin embargo, hay discretos fragmentos felices. En París, unos años antes de ser desaparecida, su madre fue feliz, y también su padre. Hasta no llegar Prividera mismo a París, el encantamiento de esas películas paternas era espectral. Pero al desplazarse por los mismos lugares, superó aquellas imágenes incorpóreas y supo de un nuevo modo que sus padres habían existido. Una cita inicial de Barthes cifra ese develamiento; también, tras los créditos finales, la protesta de los inconformes vuelve a la escena. (Roger Koza)

Sinopsis

Una carta sobre la persistencia de los fantasmas, lo inaprensible del pasado y sus huellas en el presente. Una ciudad en dos tiempos, con 50 años de diferencia. Imágenes y palabras que se mezclan y superponen, mientras la memoria recorre cementerios, museos, ausencias. Y de pronto algo estalla.

Director

Nicolás Prividera

Nació en 1970. Estudio en la Universidad de Buenos Aires y la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica. Ha dirigido tres largometrajes: M (2007, premio a la mejor película latinoamericana y el premio Fipresci en el Festival de Mar del Plata, Runner Up Prize en el Festival de Yamagata, premio al Mejor Documental en la Mostra de Lleida y mención especial del Jurado en el Festival de Gijón), Tierra de los padres (2011, estrenada en el Festival de Toronto, y mención de Fipresci Argentina al mejor estreno nacional del año) y Adiós a la Memoria (Premio Mejor Guion en el Festival de Mar del Plata), el corto Yo maté a Antoine Doinel y el mediometraje Carta a una señorita en Paris.

Créditos

Elenco: Claire Allouche, Nicolás Prividera / Guion: Nicolás Prividera / Productor: Pablo Ratto / Edición – Montaje: Pablo Ratto / Casa productora: Trivial Media /

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