Limbo
Lara Seijas
El padre ha muerto. Una de sus hijas agrega al duelo una película. Dos escenarios: la casa paterna y un enorme garaje. En la casa apenas quedan objetos: una azucarera, llaves, un serrucho, biblioratos; son los últimos vestigios materiales ligados al tacto de quien ahora es un espectro. El concepto de limbo elegido para dar nombre a la película permite la asociación: un objeto no es un talismán, pero sí tiene el poder de retener una memoria concreta del ausente; las manos de alguien ya no están, pero la esperanza es que ciertas huellas aún subsistan. El paso al olvido se dilata en propiedades y minúsculos restos de cosas que tuvieron un dueño. Lo que no es pasado, sino presente, es la luz. En toda la película la luz del sol es protagónica. La casa sin vida es iluminada intermitentemente por los rayos de la estrella más cercana y en la difuminación de la luz las paredes y los techos resisten por un instante el desmoronamiento, prestándose como superficie de una hermosura que es pura donación de lo que existe porque sí. El ojo de la cineasta atiende a la microscopía hogareña: una pared parece en el recorte del encuadre un atardecer al lado del mar; el suelo y sus manchas recuerdan una foto satelital de un rincón desconocido del cosmos infinito. Hay que aclarar: la estética no está al servicio del desconocimiento del dolor (la cita inicial de Alejandra Pizarnik es demasiado precisa para eludir la tristeza); es una genuina operación del espíritu para ir despidiendo a un padre del que poco se llega a saber, más allá de una anécdota ligada a la suerte económica y un recuerdo de infancia que lo involucra. Si esto es posible es porque la sensibilidad de Leijas está al servicio del cine y su propia experiencia personal se ofrece al trabajo cinematográfico, como tantas otras experiencias que pueden ser punto de partida de una película. Esta es cuidosa de principio a fin, pudorosa en lo que se decide mostrar o no. La figura de un caballo imperceptible en un momento clave es la exposición indirecta de una poética de lo evanescente, la intersección entre la cineasta y la hija. (Roger Koza)
Sinopsis:
Después de la muerte de mi papá visito su casa por última vez. Está por ser demolida. La recorro y busco entre los escombros pistas de su memoria. Encuentro algunos objetos olvidados en las habitaciones vacías. Estoy sola y hay eco. Nombro para acallar los fantasmas o la ausencia. Doy finalmente con un recuerdo compartido.

Lara Seijas
Lara Seijas nació en Buenos Aires. Es fotógrafa, directora de fotografía, investigadora y docente. Su formación incluye estudios en letras, cine y fotografía; cursa un doctorado en clásicas. Su obra fotográfica ha sido exhibida en espacios como Casa del Bicentenario, Centro Cultural Kirchner y FOLA. Medea es su primer largometraje de ficción y Limbo su primer cortometraje documental.
Ficha técnica
Guion: Lara Seijas
Casa productora: La vida al imprevisto
Producción: Lara Seijas
Fotografía: Lara Seijas
Montaje: Lara Seijas
Edición: Lara Seijas
Sonido: Omar Mustafá (diseño sonoro)
Color: Martín Hsu- Zebra
Contacto: [email protected]
Limbo
Directora: Lara SeijasAño: 2026
-
Argentina
ATP. HD. Documental. Color.
ESTRENO NACIONAL
Edición:
FICIC 15
Sección:
Funciones:
1 mayo, 2026 - 12:00Microcine Adalberto Nogués


