No todo es vigilia
Hermes Paralluelo
Ningún fenómeno más determinante y equívoco que el tiempo. Filmar algo es siempre capturar el tiempo en su duración. La evidencia absoluta del tiempo, fuera de la medición interesada y pragmática que garantiza la invención del reloj, estriba en el cuerpo. Las transformaciones físicas del cuerpo constituyen la marca del tiempo. De ahí que cualquier película cuyos actores principales sean abuelos introduce el tiempo inevitablemente. ¿Cómo filmar la senectud? En las antípodas de Elsa y Fred en sus dos versiones, o de todos esos filmes en los que los viejos quieren comportarse como jóvenes, Paralluelo, en No todo es vigilia, consigue dar con la sustancia de la vejez filmando a sus propios abuelos, quienes están juntos desde hace más de 60 años y han dejado de percibir el tiempo como un horizonte abierto. La vejez conlleva una forma de percepción, aguda y potencialmente libre de ciertos enredos subjetivos, y Paralluelo tratará de trabajar sobre ello intensificando la percepción de los actos cotidianos. Dos segmentos: el primer movimiento, transcurre entero en un hospital en España. Antonio tiene que hacerse un conjunto de estudios y Felisa simplemente lo acompaña. La pulcritud del hospital es tan ostensible como su carácter espectral. Hay aquí una intuición: la vejez implica una modificación perceptiva respecto del límite del propio cuerpo y su vinculación con el espacio circundante. En el segundo movimiento, No todo es vigilia alcanza un lirismo discreto y su emotiva historia de amor se percibe en toda su dimensión cronológica. La cotidianidad de los abuelos se circunscribe a actos domésticos menores y nada parece suceder hasta que en una noche Paralluelo desata, a partir de un travelling misterioso que va de una habitación a otra mientras suena un timbre y los abuelos duermen, una inquietante atmósfera que patentiza lo que implica tanto el hecho de estar solos como el de estar con alguien en el momento particular en que el tiempo se consume sin extensión. (Roger Koza)
Sinopsis:
Antonio y Felisa llevan viviendo juntos en un pequeño pueblo de Teruel durante más de 60 años. Sus fuerzas empiezan a flaquear y su estado de salud, cada vez más frágil, les impide cuidar el uno del otro. Como una amenaza aparece en el horizonte la posibilidad de tener que abandonar su casa e ir a una residencia de ancianos.

Hermes Paralluelo
(Barcelona, 1981) es un cineasta español reconocido por su estilo íntimo, contemplativo y profundamente humano. Desde sus inicios su cine se caracteriza por una puesta en escena contemplativa que capta la verdad de los cuerpos, los silencios y la emoción profunda de quienes filma, siempre atravesada por una sutil dosis de humor. Su mirada, explora el paso del tiempo, los vínculos familiares y la dimensión simbólica de las comunidades con un respeto absoluto por la vida que observa. En sus obras, la cámara funciona como un testigo paciente capaz de revelar lo trascendental en lo cotidiano y lo universal en lo íntimo.
Ficha técnica
Guion: Hermes Paralluelo
Casa productora: EL dedo en el ojo – Janus Films- TVE- Aragon TV
Producción: Maria José Garcia, Uriel Wisnia, Jacques Toulemonde, DIana Ramos
Elenco: Antonio Paralluelo, Felisa Lou
Fotografía: Julián ELizalde
Montaje: Ivan Guarnizo, Hermes Paralluelo
Sonido: Federico Disandro
Contacto: [email protected]
No todo es vigilia
Director: Hermes ParallueloAño: 2014
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España
ATP. Digital. Ficción.
Edición:
FICIC 15
Sección:
Funciones:
30 abril, 2026 - 11:00Microcine Adalberto Nogués